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“LA ABUNDANCIA CONVERTIDA EN ARROGANCIA”

“Picando Piedra”
Por: Montesquieu
La abundancia suele ser bien recibida en sociedades acostumbradas a la carencia; sin embargo, en ocasiones se transforma en su peor versión: la arrogancia. Eso parece suceder en Umán, donde la alcaldesa Kenia Walldina Sauri Maradiaga, mejor conocida como “Lady KW”, ha hecho de su cargo un auténtico “bolo padrino”, ese momento en los bautizos donde el señor del billete lanza monedas al suelo para que los invitados se abalancen por ellas.
Solo que aquí, en lugar de alegría, lo que se reparten son migajas. Migajas disfrazadas de obras municipales que, lejos de resolver las necesidades de la gente, llevan las iniciales de la alcaldesa como si se tratara de una marca personal. Una estrategia de propaganda tan burda como innecesaria, que busca fijar en la memoria de los habitantes quién fue la que arrojó “el bolo” del presupuesto público.
Conviene recordar que, para 2027, los alcaldes y diputados estarán impedidos de reelegirse, por disposición de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo. Y esa es, precisamente, la motivación de Lady KW: dejar huella a cualquier costo, aunque sea con obras pequeñas y mal planeadas, mientras se engalana con una actitud prepotente y hasta soberbia.
El ejemplo más claro de ello es su negativa a dar la cara a los medios de comunicación. Su equipo de prensa, carente de profesionalismo y oficio, se excusa siempre con la misma frase: “la agenda de la jefa está llena”. La verdad es que la alcaldesa no quiere exponerse a preguntas incómodas que exhiban su falta de capacidad y resultados.
El informe municipal, deslucido incluso con la presencia del gobernador Huacho Díaz Mena, fue prueba de que su administración no tiene rumbo ni proyecto sólido. Después de eso, se ha limitado a parchar calles, descuidar a los locatarios del mercado y ausentarse de las comisarías, como si gobernar fuese un asunto secundario.
Lo más preocupante es que esta actitud no solo le pasará factura a ella, sino también a su partido, Morena. En Umán todos saben quiénes son sus padrinos políticos, los amigos incrustados en la nómina y las fiestas privadas donde la edil “tira la casa por la ventana”. Ante la imposibilidad de rendir buenas cuentas, Lady KW ha optado por la desesperación: manotazos de ahogado que no corrigen sus errores, sino que los exhiben aún más.
Lo que ocurre en Umán no es un tema menor. Se trata de un municipio noble, con gente trabajadora que merece respeto, no caprichos ni desplantes de arrogancia disfrazados de obras públicas. Tarde o temprano, la abundancia mal entendida cobra factura, y la pregunta que queda en el aire es: ¿la pagará solo Kenia Walldina, o arrastrará también a su partido en el proceso?
“Se tenía que decir…. y lo dije”

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