Home Ayuntamiento Gasoducto en Umán: cuando la ley se viola y el Cabildo se ignora
Ayuntamiento

Gasoducto en Umán: cuando la ley se viola y el Cabildo se ignora

Columna de opinión 

*Incapacidad opaca acción de gobierno

Por: Montesquieu

En Umán estamos siendo testigos de algo que, lamentablemente, se ha vuelto demasiado común en distintos rincones del país: obras que se impulsan a espaldas de la gente y al margen de la legalidad. Hoy, el caso del gasoducto nos pone frente a una realidad que no podemos ni debemos normalizar.

De acuerdo con la postura firme de la Bancada Naranja en el H. Ayuntamiento de Umán, esta obra nunca fue presentada al Cabildo, que es el órgano colegiado que representa la voz y la voluntad de la ciudadanía. Es decir, aquí no hubo consulta, ni análisis público, ni debate abierto. Peor aún: se cobró un derecho de autorización por algo que nunca se autorizó de manera legal ni transparente.

¿En qué momento se decidió pasar por encima de la ley? ¿Cuándo se volvió aceptable comprometer la seguridad y el entorno de una comunidad sin dar la cara, sin explicar los riesgos ni detallar los supuestos beneficios? Las preguntas son muchas y las respuestas, hasta hoy, brillan por su ausencia.

Es preocupante que, a pesar de haber solicitado información de administraciones anteriores y documentos que aclaren la autorización de este gasoducto, no haya respuesta por parte de la autoridad municipal. ¿Qué esconden? ¿Qué intereses se protegen?

La postura de la Bancada Naranja es, por fortuna, un recordatorio de que no todo está perdido. Desde su trinchera, sus integrantes han dejado claro que no respaldarán ningún proyecto que viole la ley o ponga en riesgo la calidad de vida de las y los umanenses. Y es que no se trata de estar en contra del desarrollo: se trata de exigir que cualquier obra se haga con apego a la ley, transparencia y participación ciudadana.

Urge que las autoridades —federales, estatales y municipales— y la empresa concesionaria expliquen, con estudios reales de impacto, cuáles son los riesgos y beneficios de esta obra, y por qué se pretendió avanzar sin la consulta debida. Urge saber si se cumplirá la cancelación del permiso o si se intentará revivir este proyecto en lo oscurito.

Lo que está en juego es mucho más que un gasoducto: es el respeto a los procesos democráticos, es la obligación de rendir cuentas, es la defensa de la comunidad frente a decisiones tomadas a puerta cerrada.

La incapacidad y opacidad como de desenvuelve la fallida alcaldesa Kenia Walldina Sauri Maradiaga hace que los umaneneses ya le crean nada y ahora se arrepienten de haberle dado su voto.
En Umán, la ciudadanía merece saber, decidir y vigilar. Hoy más que nunca, toca recordarles a quienes gobiernan que la ley no se negocia y la voluntad de la gente tampoco.

Umán vive el peor gobierno municipal en su historia

Leave a comment

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Recent Posts

Categories

Related Articles

Créditos más simples impulsan el emprendimiento en Mérida

Mérida, Yucatán a lunes 13 de abril de 2026.- Con el objetivo...

Mérida transforma vidas con viviendas dignas y bienestar social

Mérida, Yucatán, a domingo 12 de abril de 2026.– En el marco...

Incubadora de ideas 2026 abre convocatoria para impulsar nuevas voces del cine y la televisión

Mérida, Yucatán a viernes 10 de abril de 2026.- Personas emprendedoras, creativas...