En el marco del Día Mundial del Parkinson, el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) hizo un llamado a fortalecer la empatía hacia las personas que viven con esta enfermedad, así como a reconocer sus primeros síntomas para favorecer un diagnóstico oportuno y mejorar la respuesta al tratamiento.
La Enfermedad de Parkinson es un padecimiento neurodegenerativo, progresivo y sin cura definitiva; sin embargo, especialistas destacan que factores como el acompañamiento familiar y social, una detección temprana y la adopción de estilos de vida saludables pueden marcar una diferencia significativa en la evolución del paciente.
La doctora Alejandra Calderón Vallejo, jefa del Servicio de Neurología del Hospital de Especialidades del Centro Médico Nacional Siglo XXI, explicó que los principales signos de alerta incluyen lentitud de movimientos, temblor progresivo, rigidez muscular, inestabilidad en la marcha y pérdida del olfato.
Detalló que, aunque en etapas iniciales las personas conservan su independencia, el respaldo del entorno cercano es fundamental para el desarrollo de sus actividades cotidianas y su bienestar emocional.
“Los pacientes que cuentan con acompañamiento y una red de apoyo sólida suelen tener una mejor evolución, ya que hay alguien pendiente de su atención y necesidades”, subrayó.
A nivel mundial, se estima que alrededor de 6.5 millones de personas viven con Parkinson, cifra que se ha duplicado en los últimos 25 años. Aunque es más común después de los 60 años, también puede presentarse antes de los 40.
Entre otras manifestaciones, la especialista señaló que los pacientes pueden presentar una expresión facial seria, voz baja y cambios en la escritura, que suele volverse más pequeña. El temblor característico ocurre en reposo, es decir, cuando la mano está quieta, y suele iniciar de manera asimétrica, afectando primero un lado del cuerpo.
El IMSS cuenta con equipos multidisciplinarios en sus tres niveles de atención para tratar esta enfermedad, integrados por especialistas en Neurología, Neurocirugía, Psiquiatría, Medicina Interna, Rehabilitación, Nutrición y Medicina Familiar.
Asimismo, Calderón Vallejo indicó que existen factores de riesgo como antecedentes familiares, golpes recurrentes en la cabeza, exposición a sustancias tóxicas y contaminación ambiental. En contraste, mantener hábitos saludables como ejercicio regular, alimentación balanceada, buen descanso y control de enfermedades crónicas puede ayudar a retrasar su aparición.
Finalmente, destacó que no todos los pacientes presentan temblor —hasta el 20 por ciento no lo desarrolla—, por lo que es fundamental acudir a la Unidad de Medicina Familiar ante cualquier síntoma, tanto motor como no motor, para facilitar un diagnóstico oportuno

Leave a comment